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Bebé despierto tumbado en los brazos de su madre o padre, que lo mira de cerca
Guías y Consejos15 de octubre de 2026·8 min de lecture

Laringomalacia y estridor en bebés: cuándo preocuparse

¿El bebé hace un ruido agudo al inspirar? La laringomalacia, una laringe congénita demasiado blanda, es la causa más común. Síntomas y cuándo consultar.

La laringomalacia es la causa más frecuente de estridor en bebés: una respiración ruidosa, con un sonido agudo parecido a un silbido o a un ronquido, cuando el bebé inspira. En la mayoría de los casos, esta afección benigna desaparece sola antes de los 2 años. Pero si respira con dificultad, tiene pausas al respirar o las tomas le cuestan mucho, hay que consultar pronto.

Te explicamos en qué consiste, cómo lo diagnostica el otorrino, qué síntomas vigilar y qué puede, o no puede, contarte de noche un monitor respiratorio.

¿Qué es la laringomalacia?

La laringomalacia es una anomalía congénita: los tejidos de la laringe situados sobre las cuerdas vocales son demasiado blandos y se colapsan con cada inspiración, lo que produce el estridor. También se conoce como estridor congénito, y es una malformación de la laringe, el órgano situado en lo alto de la tráquea que alberga las cuerdas vocales. La laringe todavía no está madura, es decir, le falta rigidez, como explica el sitio web tete-cou.fr.

Al hundirse hacia las vías respiratorias, estos tejidos causan una obstrucción parcial de las vías respiratorias superiores. El aire pasa, pero con ruido.

Afecta a aproximadamente 1 de cada 2000 a 3000 nacimientos, según Elsan. Los bebés son los más expuestos, porque sus cartílagos todavía son inmaduros. Representa entre el 60 y el 70 % de las anomalías congénitas de la laringe, según Santé sur le Net. Es un motivo frecuente de consulta en pediatría, porque el ruido preocupa a los padres.

Estridor en bebés: ¿cómo suena este ruido?

El estridor es un ruido agudo y vibrante que se oye al respirar, sobre todo al inspirar. Los padres lo describen como un silbido, un ronquido o un pequeño chirrido. Se debe a la obstrucción de las vías respiratorias por esos tejidos blandos.

Este ruido aumenta cuando el bebé llora, se agita, hace una toma o está tumbado boca arriba. Según el CHUV de Lausanne, el exceso de tejido cae sobre las vías respiratorias cuando el bebé está boca arriba. Elsan precisa que la intensidad del ruido no basta para juzgar una forma grave: un bebé muy ruidoso puede estar perfectamente bien.

Si el bebé respira sobre todo rápido y con fuerza, sin un sonido agudo al inspirar, nuestro artículo sobre la respiración rápida del bebé durante el sueño responde a esa otra duda.

¿Cuáles son las causas de la laringomalacia?

Su origen no se conoce del todo. La hipótesis principal es un retraso en la maduración neuromuscular de las vías respiratorias superiores. Otra hipótesis apunta a cartílagos de la laringe anormalmente blandos. Se sospecha de factores genéticos, sin que se haya identificado con claridad ningún gen (Elsan). Estas hipótesis todavía no explican por qué a un bebé en concreto le afecta.

¿Cuáles son los síntomas de la laringomalacia?

El síntoma principal es ese ruido al inspirar. Los primeros síntomas suelen aparecer en los primeros 10 días de vida y después aumentan durante los primeros meses, con un pico entre los 6 y los 8 meses (Santé sur le Net). En el bebé afectado se observa sobre todo:

  • un estridor más fuerte al llorar, al esforzarse y durante las tomas;
  • tomas lentas;
  • regurgitaciones o vómitos;
  • tos sin infección.

¿Cómo se diagnostica la laringomalacia?

El diagnóstico de la laringomalacia se basa primero en la exploración clínica: el médico escucha el ruido y observa cómo respira el bebé. Para confirmarlo, el otorrino pide pruebas complementarias, en primer lugar una nasofibroscopia. Una cámara pequeña y flexible, introducida por la nariz, observa todas las vías respiratorias superiores mientras el bebé respira por sí solo, sin anestesia (Elsan, CHUV).

Esta exploración endoscópica muestra cómo se hunden las estructuras de la laringe al inspirar. La epiglotis suele tener una forma típica, con forma de omega. La prueba también sirve para descartar otra afección, como una parálisis de las cuerdas vocales o una estenosis subglótica.

¿La laringomalacia es peligrosa?

Normalmente no: la forma es leve o moderada en el 80 al 90 % de los casos, y una minoría, el 10 al 20 %, es grave (Santé sur le Net, Elsan). La laringomalacia puede clasificarse en distintos tipos. Entre ellos, las fuentes consultadas destacan sobre todo estas dos formas:

  • forma leve o moderada: 80 a 90 % de los casos; basta con la vigilancia médica;
  • forma grave: 10 a 20 % de los casos. Puede provocar una obstrucción molesta y dificultades para alimentarse, que pueden requerir cirugía.

Elsan describe los signos de una forma grave: retraso del crecimiento, cansancio al respirar, dificultad respiratoria y problemas importantes durante las comidas. En los casos graves que describe el CHUV, la epiglotis se va hacia atrás, con una obstrucción importante de las vías respiratorias. Solo el médico puede decir de qué forma se trata.

Laringomalacia y reflujo gastroesofágico: ¿qué relación tienen?

El reflujo es muy frecuente en estos bebés: afecta al 70 a 80 % de los niños con laringomalacia, según Santé sur le Net, y puede agravar los síntomas (Elsan). Las medidas alrededor de las comidas, como la leche espesada, y un posible tratamiento farmacológico antirreflujo se deciden con el médico. Para las noches, nuestro artículo sobre el RGE y el sueño del bebé explica con detalle qué ayuda.

Laringomalacia y alimentación: las dificultades que conviene detectar

Las tomas suelen ser el momento más difícil, y la alimentación es lo primero que hay que vigilar. Durante las tomas, el llanto o la agitación, el esfuerzo de succión atrae hacia dentro esos tejidos de las vías respiratorias: obstruyen las vías respiratorias justo cuando el bebé tiene que mamar (CHUV). El CHUV aconseja dar de comer al bebé con calma, con pausas frecuentes.

Las dificultades al comer que deben alertar: tomas que duran más de 45 minutos o una hora (Elsan), atragantamientos, señal de trastornos de la deglución (tete-cou.fr), y un bebé que no sube lo suficiente de peso.

¿Cuándo hay que consultar en caso de laringomalacia?

Hay que consultar al médico pronto, y de urgencia si el bebé respira con dificultad, cuando notes:

  • dificultades respiratorias o pausas al respirar durante el sueño;
  • labios o extremidades azulados (cianosis);
  • tomas muy largas, atragantamientos o vómitos repetidos;
  • una subida de peso insuficiente;
  • un estridor muy ruidoso y prolongado, sobre todo de noche;
  • un malestar.

Estos signos los menciona Elsan, el CHUV y tete-cou.fr. Según Elsan, las complicaciones, respiratorias y a veces cardíacas, aparecen en el 10 a 20 % de los casos de estridor afectados. Si la laringomalacia está confirmada o se sospecha, estos signos requieren una valoración médica: solo el médico puede decir qué está pasando.

¿Cómo se trata la laringomalacia?

Hay dos opciones principales: la vigilancia en la mayoría de los casos, y la cirugía para la forma grave.

La vigilancia

En las formas leves o moderadas no hace falta ninguna intervención: el otorrino vigila la evolución y trata el reflujo si lo hay.

La supraglotoplastia

En las formas graves, el otorrino propone un tratamiento quirúrgico. El tratamiento quirúrgico de referencia es la supraglotoplastia: bajo anestesia general y por vía endoscópica, el cirujano retira la mucosa sobrante por encima de las cuerdas vocales, a veces con láser de CO2, para que ya no obstruya las vías respiratorias (CHUV, Elsan). Puede ser necesaria también una epiglotopexia en las formas más graves.

En los niños operados, la tasa de éxito llega hasta el 94 % (Santé sur le Net). Según el CHUV, la operación no cambia ni el crecimiento ni la voz del niño.

¿Cuándo desaparece la laringomalacia?

Lo más habitual es antes de los 2 años, sin tratamiento. Estos tejidos acaban endureciéndose a medida que el niño crece. El estridor puede disminuir poco a poco en los primeros 6 a 12 meses de vida (CHUV), y los síntomas mejoran hacia los 12 a 18 meses (Elsan). En las formas moderadas, se resuelve solo entre los 12 y los 24 meses (Santé sur le Net). Una minoría de niños mantiene los síntomas durante más tiempo.

Laringomalacia y sueño: qué cambia por la noche

Por la noche, el estridor puede parecer más fuerte, porque el bebé duerme boca arriba. Aun así, no cambies tú por tu cuenta su postura al dormir. La Academia Estadounidense de Pediatría recomienda acostar a todos los bebés boca arriba, sobre una superficie plana y un colchón firme (AAP, guía de sueño seguro). Si algún ajuste es útil, es al médico a quien corresponde indicarlo.

Un estridor muy ruidoso durante toda la noche, o pausas al respirar mientras duerme, son motivos para consultar.

Lo que muestra un monitor respiratorio, y lo que no muestra

Un sensor respiratorio sin contacto, colocado bajo la sábana, registra la frecuencia respiratoria y los movimientos del bebé noche tras noche. Comparadas con su propia referencia de 7 días, estas mediciones dan tendencias: una noche más agitada, una respiración más rápida de lo habitual. En los bebés afectados, estas tendencias pueden ser útiles para enseñárselas al pediatra o al otorrino.

En cambio, un sensor así no oye el estridor. No diagnostica nada, no ve las molestias durante las tomas y no sustituye la consulta. Para saber si un monitor tiene sentido para tu familia, lee lo que dicen los pediatras sobre los monitores de respiración.

Laringomalacia: lo esencial

Lo que conviene tener presente si tu bebé hace este ruido al respirar:

  • La laringomalacia es una afección casi siempre benigna y la primera causa de estridor en bebés: los tejidos de la laringe todavía están demasiado blandos.
  • El ruido aparece en los primeros días de vida y aumenta con el llanto, durante las tomas y al estar boca arriba.
  • En el 80 a 90 % de los casos basta con la vigilancia, y los síntomas suelen desaparecer antes de los 2 años.
  • Consulta sin esperar si hay dificultad para respirar, pausas al respirar, cianosis, tomas muy largas o poca subida de peso.
  • El bebé duerme boca arriba, sobre una superficie plana, salvo que el médico indique otra cosa.

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